Orgulloso del peso que porta en el corazón y las palabras que lleva escritas en el alma regresa a casa, con ganas pero apesadumbrado y, sobre todo, sobrecogido. Le gustaría dividir el tiempo en dos, el que necesita en la nueva etapa que se avecina y el que le falta para alargar todo aquello que deja detrás.
Se va soprendido, pasmado más bien, y se va feliz. Atesora una colección de nuevos momentos que guardar bajo llave como si del más preciado tesoro se tratara. Atesora paisajes, momentos, y la ribera del Támesis como especial compañera. Esperaba conseguir nuevos momentos, momentos increíbles, pero no tantos ni tan especiales; a fin de cuentas un mes y medio no iba a dar para tanto.
Me quedo con los momentos con mi familia, con la posibilidad de recorrer Londres, ya fuera solo o en compañía, con la gente conocida, con la sorpresa de lo que representan y lo grandes que son muchos de ellos. Me han dicho y me han escrito cosas que me han sobrecogido, y que ahora convierten todas mis palabras en obsoletas, y a mis manos y cabeza en inútiles. Intento expresar, intento escribir lo que ha sido, lo que he conocido y lo que he vivido, pero todo lo escrito apenas le llega a la suela de los zapatos. Lo que daría ahora mismo por una mayor capacidad de expresar lo que se lleva por dentro.
Emprende así el camino de vuelta al hogar, henchido de orgullo, con el corazón repleto de sentimientos como mejor armadura, y unas lágrimas apenas insinuadas como arma más letal. Experiencia única, enriquecedora e imperecedera se mire por donde se mire.
La maleta pesa va un poco más llena. El corazón lo lleva a reventar.
te merecías un comentario en tu blog, que veo que la gente no se anima mucho. ^^ Espero que no me hayas olvidado, recuerdas a Gonzo :D
ResponderEliminar¿Cómo me voy a olvidar de ti Gonzo!!!?? jajajaja. Besitooos
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