viernes, 31 de agosto de 2012

Bye bye London

Orgulloso del peso que porta en el corazón y las palabras que lleva escritas en el alma regresa a casa, con ganas pero apesadumbrado y, sobre todo, sobrecogido. Le gustaría dividir el tiempo en dos, el que necesita en la nueva etapa que se avecina y el que le falta para alargar todo aquello que deja detrás.

Se va soprendido, pasmado más bien, y se va feliz. Atesora una colección de nuevos momentos que guardar bajo llave como si del más preciado tesoro se tratara. Atesora paisajes, momentos, y la ribera del Támesis como especial compañera. Esperaba conseguir nuevos momentos, momentos increíbles, pero no tantos ni tan especiales; a fin de cuentas un mes y medio no iba a dar para tanto.



Me quedo con los momentos con mi familia, con la posibilidad de recorrer Londres, ya fuera solo o en compañía, con la gente conocida, con la sorpresa de lo que representan y lo grandes que son muchos de ellos. Me han dicho y me han escrito cosas que me han sobrecogido, y que ahora convierten todas mis palabras en obsoletas, y a mis manos y cabeza en inútiles. Intento expresar, intento escribir lo que ha sido, lo que he conocido y lo que he vivido, pero todo lo escrito apenas le llega a la suela de los zapatos. Lo que daría ahora mismo por una mayor capacidad de expresar lo que se lleva por dentro.



Emprende así el camino de vuelta al hogar, henchido de orgullo, con el corazón repleto de sentimientos como mejor armadura, y unas lágrimas apenas insinuadas como arma más letal. Experiencia única, enriquecedora e imperecedera se mire por donde se mire.

La maleta pesa va un poco más llena. El corazón lo lleva a reventar.

sábado, 25 de agosto de 2012

Me gusta no me gusta 1ª parte

No me gusta querer escribir y no saber cómo o qué decir, no me gusta la gente que lo tiene todo absolutamente controlado, que me mientan ni mentir, esperar, la tela tipo leopardo, los tangas, que me griten, sentirme mal, que el móvil me deje tirado, estar sin internet, las españoladas ni las americanadas, el 80% de las series españolas, algunas comedias románticas, los cardos en la comida, las espinacas solas, la música cani, sentirme solo, no tener una conversación cuando la necesito, la gente que no entiende o no se abre a experiencias, la gente que no cambia de opinión, las chucherías picantes o con azúcar por fuera, no entender algo, agobiarme, la gente que suelta dichos populares como si fueran máximas absolutas, la alarma de mi móvil, la película de Lobezno y la de Spiderman 3 (por comentar algunas), la mayoría del arte moderno, ilusionarme con algo y que luego no salga, cuando el doblaje de una peli o de una serie es una mierda, el chasco que suponen algunas personas, las cosas que te vende la religion, la música pachanguera, la gente que cree que solo hay una media naranja, la gente que se traga eso de las medias naranjas, cargar con el paraguas, ir en chanclas, los que charlan sin parar, que me clasifiquen limitándose a meterme dentro de algún grupo, la biología, la estadística, los millones de cremas para la cara,dar dos besos a alguien que ves a diario, los escudos antisentimientos, el fumar,la gente que no atiende a razones, la gente que no entiende la diferencia entre un cómic mensual y una novela gráfica edición limitada...



Me gusta hacer locuras, hacer cosas por instinto, el cine, emocionarme, llorar con una peli, una buena canción, las cervezas con los amigos, conducir, conducir de noche, creer aquello que vendo, las playas nudistas, los videojuegos, sentir la sala de cine retumbar con el sonido de las películas, viajar, conocer gente, conocer historias, vivir cuanta más experiencias mejor, el sexo, un cuerpo bonito, las mujeres, el pelo corto en una chica y el pelo largo suelto, el rollo vintage y el rollo pin-up, los tatuajes, las miradas con luz, las montañas rusas, la fotografía, el inglés, las películas y series en VOSE, quedarme bajo el agua en la ducha, el Mont Saint-Michel, unas manos delicadas, unas uñas arregladas, unos ojos grandes, las mujeres con vestidos, leer, sacar siempre algo bueno de cada momento, hacer cosas sin pensar, las bibliotecas, la geografía, Olvidado Rey Gudú de Ana María Matute, todas las películas de Nolan, Superman, Geocaching, Couchsurfing, un buen vino con una buena con una buena conversación, los Guerrero, el recuerdo de las noches de verano en la puerta de mi abuela, las charlas en plan "vamos a arreglar el mundo", salir a dar una vuelta a las tantas de la mañana solo porque sí...

miércoles, 22 de agosto de 2012

Entre libros

Que no importa los labios que quieras recoger, los corazones que quieras sembrar, los ojos en los que quieras perderte bajo la lluvia.

Me es indiferente si quieres dibujar a lápiz o prefieres marcar con indeleble; si el aire de mis pulmones es como el aire de un abanico o como una tormenta de cien huracanes.

Si nunca pido que estés, no pregunto dónde caminas o con quien recoges las migas de pan que dejé tiradas para seguir tu sendero.

Que nada cambia cuando la decisión se ha tomado, si tus palabras cantan vida aún cuando no consiguen escapar de tus labios, incluso el más leve suspiro no hace más que confirmar una elección acertada.



Empezamos en negro y pasamos a la imagen de un libro que cada vez se va haciendo más nítida. Grabamos con cámara al hombro, en primera persona y con ese pequeño baile propio de cada paso. Está de pie entre pasillos y pasillos de libros, por lo que mira hacia abajo, hacia la página que tiene abierta. En la otra mano un pequeño café, bastante dulce, en un envase para llevar y unos de esos pequeños cartones para evitar quemarse al sujetarlo. Levanta la cabeza y la cámara hace un pequeño contoneo. Empezamos a caminar, pasando entre más gente que ojea posibles compras en la librería.

Entonces una pequeña figura atraviesa la imagen sin que nos de tiempo a verla. La buscamos entre las estanterías, moviéndonos entre los huecos que los libros dejan ordenados por temas, pero lo más que vemos son otros clientes.

De repente en la sección de fotografía, cine y música (o tal vez fuera la de decoración), la encontramos. Pero no vemos su cara, solo pequeños retazos entre los pasillos de libros, y un pequeño bolso enganchado al hombro. Se gira y nos descubre. Es solo un segundo, un momento, un instante, un milenio, un universo. Un segundo en que levanta la mirada al comenzar a andar y de casualidad sus ojos y los nuestros se encuentran. Nerviosos, como si volviéramos a tener 12 años, nos escondemos, como el niño temeroso de que le hayan pillado cometiendo su mayor trastada pero que una vez recuperada la compostura vuelve a asomarse.
Y ahí está.

Esperando a que volvamos, a solo dos estanterías de distancia pero a todo un universo de conocimientos. No nos hablamos, no hace falta decir nada y las palabras ya están todas escritas en los libros que nos rodean. Solo nos miramos, siempre desde la seguridad de los muros de papel alrededor. Y nos lo contamos todo.

Como si el escenario hubiera sido previamente ideado, todos los libros explotan a la vez, una explosiones de palabras, de verbos, adjetivos, sustantivos, ensayos, poesía, fotografías, dibujos... remezclados en una amalgama de miradas que en el aire van tejiendo las frases (una palabra de aquí, otra de allí, una foto para ilustrar) que van dando forma a nuestras historias sin que se pronuncie un solo sonido.

Sin darnos cuenta nos hemos ido moviendo, hemos desnudado quienes somos con la mirada, ahora nos conocemos perfectamente. Un simple parpadeo y toda la librería vuelve a estar en su sitio, los libros perfectamente ordenados, las palabras y los colores han dejado de flotar en el aire. Y nos hemos movido. Hemos abandonado la seguridad de las estanterías y de repente estamos frente a frente.

Ahora solo queda decir algo.

Ahora solo queda hablar...

-Hola... soy...

martes, 21 de agosto de 2012

Mi notición del verano

No os hacéis una idea de la mala leche, la mala hostia que gasto ahora mismo y sobre todo el puto sentimiento de impotencia. Esta tarde hemos aprovechado el buen día para ir a dar unas pataditas al balón y lo cierto es que me lo he pasado de lujo, pero me he doblado el pie. Al principio no parecía nada, luego que era un esguince pequeñito, y ahora que parece un esguince gordo. Mis opciones son dejar de trabajar ya, volverme a España o buscarme un fisio que me haga ahí un chungazo que duele que te cagas y que me permitiría seguir trabajando.

Evidentemente voy a coger cualquier opción que me deje trabajar, pero el simple hecho de que se haya planteado la situación de tener que volverme me crea una impotencia que no puedo aguantar. Se suponía que venía a ahorrar todo el dinero posible, y haciendo cuentas aún no tengo ni para empezar. Es que sencillamente no puedo permitirme dejar de trabajar ahora mismo. Me cago en la puta y en todo lo cagable, así de simple.


Al menos me había planteado la noche de tranquilidad perfecta: el pie en alto con su cremita e hielo, un Rioja en una copa en condiciones y mi peli de Casablanca, pero ya ni eso, he tenido que dejar el vinito para tomarme el ibuprofeno. Que putada xD. Pues nada seguiré con mi peli y a esperar que solución se torna más factible.

Lo peor de estas cosas es no poder echarle la culpa a alguien, joder.

lunes, 20 de agosto de 2012

La melodía, la rima, la música, la llave que abre el camino a mil mundos, la forma de escribir, el vello erizado ante un poco de hielo, la razón para pecar, el propio pecado, un poco, mucho, todo, y a veces, nada. Ese cuadro, esa historia, ese libro, ese recuerdo, ese ojalá, esa ducha desnudos, esa primavera, esa imagen con la magia del movimiento, la propia magia, cada efecto y truco, el sol, las estrellas. El todavía no, los escudos, cada batalla perdida, cada guerra ganada, cada cuento contado, cada persona por conocer, cada lugar olvidado, cada país inventado, esa nota en mi partitura, ese sonido de violín, ese ruido imprevisible que rompe el silencio, ese silencio atronador que rompe las palabras, esa edición especial, ese bálsamo, ese callar por no decir, y ese decir más de lo que debería. Ese cobarde que se convierte en valiente, ese ahora sí ahora no que no sabe cuando lanzarse, esos ojos, ese lugar, ese momento, ese corazón, ese motivo que te hace decidir. Esa lejanía al estar a cuatro metros de distancia, esa cercanía hasta de la luna estando contigo. Ese vuelo raso, ese adjetivo, ese poeta que enamora al mundo entre versos, ese momento de soledad tan ansiado, esa canción lenta, esa conversación perfecta, ese algunas veces, ese otras veces, ese siempre que dices a voz en grito, esa prohibición que mueres por saltarte, esa habitación a veces llena y a veces vacía, ese verano que aún recuerdas, esa nieve que bañaba tu cuerpo en un frío invierno, esa lluvia que empapó lo que éramos. Ese día y aquel otro, y aquel otro también, un uno, un ciento, ninguno y miles a la vez, razón suficiente y apenas poca cordura, juez proclamada y jurado impaciente, el viaje, las ganas de salir y el miedo y las ansias de llegar, la mochila que solo lleva lo necesario, ese otoño dorado, el cofre del tesoro, el sentirse colmado, el mundo, cada centímetro de tierra bañado por mar, la emoción, la sorpresa de verte, la ley y el orden, una mina de diamantes, cada historia escrita y cada leyenda por contar, ese cristal roto, esa imagen en el espejo, ese sueño del que no quieres despertar, ese lugar al que siempre puedes regresar, ese avión que te mueres por tomar y ese desafío que aceptas sin pensar. Ese tatuaje que queda marcado a fuego, ese fuego que nunca se termina de extinguir, mi calendario, esa sensación de no necesitar nada más, cada corazón que se detiene, cada respiración pausada y el ansia de la emoción, las ganas de todo y las prisas de un ahora, el grito que no se puede evitar oír, quien sucede sí o sí, cada entrada y cada salida, cada esquina, recodo, e intersección, cada mirada atrás,cada momento hacia delante, todos los besos del mundo, una caricia a cámara lenta, ese momento exacto de dos labios al separarse, enlace y razón suficiente. Todo y nada, cada verdad absoluta, la emoción de lo relativo, cada depende, cada no se sabe. Cada pregunta para la que no buscas respuesta, cada pregunta para la que no puedes encontrar respuesta, cada pregunta para la que no existe respuesta, cada respuesta. Que querer se convierta en poder, no saber ni cómo ni cuándo ni por qué. Tú, todo lo eres tú.

Tú.
Tú. Solo tú y todo tú.
Seas quien seas, estés donde estés y te llames como te llames.
Tú y sin ti yo no
Tú y sin ti ya no


Tú, de Mecano: http://www.youtube.com/watch?v=AOrH6B-EU-U

viernes, 17 de agosto de 2012

Por la mañana

     Despierto y estiro el brazo hacia tu lado de la cama. Es el mismo gesto de todas las mañanas, pero esta vez la cama está fría, pálida, regalándome una sensación vacía, la misma sensación vacía que te recorre el cuerpo cuando necesitas un abrazo reconfortante y alguien accede a ello solo por cumplir, sin poner emoción ni ganas. Rápidamente me llega tu olor y no puedo hacer otra cosa que sonreír mientras mi cuerpo empieza a asimilar que se está despertando y mis ojos empiezan a ser conscientes de esos rayos de luz que luchan por entrar y ocupar el hueco que has dejado. El aroma que dejas tras de ti es un permufe a azahar y jengibre, a calor y a cercanía, a luz, claridad, jazmín y a la lavanda; y es el olor más penetrante que he sentido nunca. Ni siquiera anoche, cuando tu piel y la mía eran incapaces de separarse, el sudor en el que nos empapábamos era capaz de esconder la esencia que se escapaba por cada poro de tu cuerpo.

     Poner los pies sobre la tierra no es un problema sabiendo que andas cerca y dar unos pasos hacia delante parece cosa de críos. Lo extraño es que no respondas cuando mi voz dibuja en el aire tu nombre. Tal vez diciéndolo más alto las palabras sean capaz de seguir tu presencia, de ir tras tu rastro hasta dar contigo y que tu respuesta llegue a mí con la misma claridad. El primer pensamiento que cruza mi cabeza es la total certeza de que enseguida llegarás de comprar lo necesario para un desayuno caliente.

     Avanzo hacia la ducha completamente desnudo. Es algo que nunca me había llamado la atención, claro que tampoco me ha importado, pero desde que estás por aquí cerca sabemos perfectamente que la ropa es inútil, que todo escudo está de más y que sobra todo menos la entrega más absoluta. De nada sirve llevar ropa si eres capaz de ver dentro de mí incluso con la más simple y rápida mirada, como una estrella fugaz que dura apenas un segundo pero ilumina el cielo entero y se lleva consigo el secreto de todo lo que observa desde su privilegiada posición.
Tú, sin embargo, siempre has disfrutado escondiéndote de mí, usando mi ropa para ocultar esas partes de tu cuerpo que tanto me atraen. Pero sabes de sobre que no importa. No hay imagen más bella que tu cuerpo alejándose de mí solo con una camisa cubriéndote y tus caderas moviéndose al compás de cada paso (excepto, quizás, la imagen de ti acercándote a mí y reclamando que sea todo tuyo).

     Ducharse sabiendo que no estás en casa es lo más parecido a una tortura, con la idea de ti llegando por sopresa y agarrándome para decirme al oído que ahí estás, justo detrás de mí. Como suele ser normal esa simple escena, imaginarte conmigo en la ducha y el agua resbalándose por tu cuerpo, intentando aferrarse a ti desesperadamente pero sin conseguirlo, del agua anhelando el roce de tu piel, es suficiente para que todo tipo de imágenes y situaciones acudan a mí cabeza.

     Pero esta vez no es la escena que esperaba la que se dibuja desde mi interior. Mi respiración se detiene, mi corazón se detiene y el agua se detiene. O en realidad no. Sé que mi respiración y el agua no pueden detenerse pero estaría casi seguro de que mi corazón ha errado uno de sus latidos al recordar la situación de anoche.
     Mientras me desnudabas me dijiste que te ibas, mientras desabrochabas mi camisa me dijiste que me dejarías, mientras pegabas tu pecho al mío me dijiste que no se puede crecer entregándose a una persona. Que no se puede ir más allá si uno se queda aquí. Que cuando se pertenece a alguien no se puede pertener a nada más. Y ahora, ahogándome bajo un grifo de agua que se ha quedado helada sé que no te debo esperar con el desayuno.

     Tú te has ido. A crecer. Yo me quedo. Y tu ausencia me ha hecho envejecer en un instante.

jueves, 16 de agosto de 2012

Preámbulo de un deseo

Después del amor

Tendida tú aquí, en la penumbra del cuarto,
como el silencio que queda después del amor,
yo asciendo levemente desde el fondo de mi reposo
hasta tus bordes, tenues, apagados, que dulces existen.
Y con mi mano repaso las lindes delicadas de tu vivir
                                                                      retraído.
Y siento la musical, callada verdad de tu cuerpo, que hace
              un instante, en desorden, como lumbre cantaba.
El reposo consiente a la masa que perdió por el amor su
                                                                 forma continua,
para despegar hacia arriba con la voraz irregularidad de
                                                                       la llama,
convertirse otra vez en el cuerpo veraz que en sus límites
                                                                      se rehace.

Tocando esos bordes, sedosos, indemnes, tibios,
                                           delicadamente desnudos,
se sabe que la amada persiste en su vida.
Momentánea destrucción el amor, combustión que
                                                                      amenaza
al puro ser que amamos, al que nuestro fuego vulnera,
sólo cuando desprendidos de sus lumbres deshechas
la miramos, reconocemos perfecta, cuajada, reciente la
                                                                            vida,
la silenciosa y cálida vida que desde su dulce exterioridad
                                                                   nos llamaba.
He aquí el perfecto vaso del amor que, colmado,
opulento de su sangre serena, dorado reluce.
He aquí los senos, el vientre, su redondo muslo, su acabado
                                                                              pie,
y arriba los hombros, el cuello de suave pluma reciente,
la mejilla no quemada, no ardida, cándida en su rosa
                                                                          nacido,
y la frente donde habita el pensamiento diario de nuestro
                                               amor, que allí lúcido vela.
En medio, sellando el rostro nítido que la tarde amarilla
                                                                 caldea sin celo,
está la boca fina, rasgada, pura en las luces.
Oh temerosa llave del recinto del fuego.
Rozo tu delicada piel con estos dedos que temen y saben,
mientras pongo mi boca sobre tu cabellera apagada.

Vicente Aleixandre.



Si yo supiera escribir así, macho...

miércoles, 15 de agosto de 2012

Locurón

Hay millones de formas de hacer locuras. Esas veces que se te va la pinza, no lo piensas y directamente lo haces. O esas otras veces que te tiras lo más grande pensando, sin saber qué hacer y entonces decides "bah, que cojones, vamos al lío". Sea como sea y acaben como acaben, la mayoría de las ocasiones dan ese puntillo de emoción que se necesita.

Locura tipo capricho: No sé si comprármelo o no comprármelo. Es que a lo mejor no debería... y ¡zas! te lo compras. Ese videojuego, esa camiseta, ese viaje, o ese vestido. Que maravilla de locura, te quedas más feliz que nada.

Locura de viaje: Te coges un coche a las 4 de la mañana, conduces una hora y media hasta la playa, metes el coche en la arena y cuando te das cuenta estás tan metido que el coche no puede no salir y hay que empujarlo entre todos. No me digáis que este tipo de locura no tiene el puntillo de emoción, aunque sea con viajes pequeños.

Locurón del gordo: Hay muchos locurones gordos, como por ejemplo pillar un viaje low cost por la cara y largarte solo, decidir que te vas a otro país a vivir o similares.

Pequeñas locuras: Subir a la Alhambra a las 4 de la mañana solo para disfrutar la noche, salir a pasear de madrugada, o a jugar a fútbol, irte solo de turismo o al cine, etc. Estas pequeñas locuras son las que hacen la vida más interesante. Innovación en pequeñas dosis.

Locuras de colega: Que tu amigo está de bajonazo? pues tiras pa su casa a las tantas de la madrugada, o paras el coche a un lado, os subís al capó y empezáis a bailar al ritmo de la música que esté sonando en tu radio.

Locura tipo me gusta esta chica: estás charlando con ella y de golpe propones cualquier cosa que suene descabellada, cualquier cosa que no se espere y la descoloque pero haga que le guste tu espontaneidad.

A fin de cuentas las locuras no son más que ese punto de emoción, esa forma de escapar de una rutina que no deja tanto margen a la innovación. Te animo que cometas tus pequeñas locuras, a que se te vaya la pinza un poco, y sobre todo, a que no digas que no a las locuras de los demás. Nunca sabes cómo puedes terminar.

Besos y demases

martes, 14 de agosto de 2012

Para ti que eres tía

A ver muchachas del mundo, la entrada de hoy va sobre "armas de mujer que casi todas las tías tenéis y algunas ni os enteráis o no sabéis cómo usar". Todo esto desde la perspectiva del menda que escribe, faltaba más. Que para gustos los colores y fijo que me dejo cosas en el tintero y digo otras con las que no todo el mundo estará de acuerdo.

Para empezar hay armas que te las da la madre naturaleza (vamos, que si eres guapa ya tienes mucho trabajo adelantado, y si no, pues al mercamujer a pillar armas nuevas) y otras que te las vas currando tú y mejorando poco a poco.
Otra forma de clasificación sería la temporal. Hay herramientas para jugar este juego que te dan un estatus más temporal y otras más a largo plazo.

Las guapas: a ver, que eres guapa, procura no estropearlo. No a las muñecas de porcerlana. Erroooooor. Llevar tantos polvos encima (de los que maquillan) que no se sepa si eres un ser humano o una barbie tamaño real no mola. Queremos mujeres que parezcan mujeres, no el recubrimiento de un polvorón de navidad. Gracias

El maquillaje: Que pedazo de arma tenéis aquí y que grandes estropicios se pueden ver... el maquillaje es para realzar, no para deslumbrar. Y por supuesto nunca jamás es para marcar una diferencia de color tan bestia entre la cara y el cuello que se pudiera poner una valla, cobrar peaje por decir que pasas a un país distinto y hasta colara. No a las marcas de maquillaje que separan drásticamente cara de cuello. Gracias de nuevoooo.

Los ojos: El 80% de los ojos de las mujeres son un arma ya de por sí. Realzarlos un poco, delinearlos y, como mucho, un poco de sombra, y os coméis el mundo (y a muchos tíos).

Los labios: Ohh, que maravilla son los labios. La pasión se demuestra en dos sitios: los labios y las manos. Hay mil maneras de potenciar los labios dependiendo del rollo que llevéis y cómo os vistáis y maquilléis. Pero independientemente de eso, mostrad pasión en cada beso, jugad con los labios, mordedlos, acariciadlos y otros similares. Son armas muuuuy poderosas. Un beso sin prisa, con vida, con calor en cada contacto e intenso te garantiza una victoria.

Las manos: Esta cuestión, al igual que la de ser guapa, viene nada por naturaleza, pero siempre se puede mejorar. Atención al dato: si tenéis la suerte de tener unas manos bonitas, delicadas, de finos dedos, etc, etc... arreglaros las uñas y ya os digo que, no sé los demás, yo al menos os como sin cocinar ni nada...

El cuerpo: Es la parte más grande en general y de la que menos se puede decir. Si te ha sido concedido un cuerpo bonito ¡pues ala! un arma más que te llevas por la cara.

Las piernas: Atención porque entramos en zona peligrosa... unas piernas bonitas emboban a cualquier tío. Fijo. O a casi cualquiera. Vamos, que sí, que a cualquiera. Y aquí es donde entra ese invento del cielo que son los tacones. ¿Eres más alta que él en tacones? Bueno, cosas peores se han visto y estamos en el S.XXI, supéralo. En cuanto a lo de que duelen y a esos comentarios que estarán rumiando vuestras cabezas ahora mismo del tipo "claaro, como se nota que no te los pones tú" o "prueba a llevar tacones así de altos (introduzca medida al azar) durante ocho horas", solo puedo decir que tenéis toda la razón del mundo. Yo me limito a decir que es un gran arma. Cada una que haga lo que pueda o quiera.

Las vestiduras: Aquí habrá muchas opiniones pero la mía es la siguiente. Una tía siempre arreglada es un regalo de Dios, y si encima aprecia esta idea en su máximo exponente y se arregla por dentro tanto como por fuera será un regalo de Dios envuelta en una caja bonita y lazito rojo por el mismo Dios en persona. Y mejor aclaro esto antes de que suene mal o me pegue un tortazo a mí mismo.
Si eres de vestiditos ajustados, collar de perlas, tacones y pija de la muerte, fijo que al tío que le mole ese rollo le encanta verte arregladísima (a mí, por ejemplo, no te acerques demasiado). Si eres de unos vaqueros, unas converse y una camiseta cómoda pues bravo también. A lo que voy es que sea cual sea tu estilo, ir siempre arreglada quiere decir llevar siempre el estilo marcado, estar a la altura: desde el collar de perlas mencionado a otras cosas como combinar colores, llevar una pulsera de cuero, o una mochililla de cuerdas a la espalda. Ser consciente de la ropa que llevas y vestirla como una parte más de ti misma suma muchísimos puntos.
Este tema de las vestiduras es un claro ejemplo de arma de mujer a largo plazo porque crea una imagen, una posición social, y si das con el tío que le mole tu rollo, va a estar agilipollado perdido mirando desde la otra punta del bar durante bastante tiempo.

La confianza: Atención atencióoooon!!! se hace sabeeeeer, para quien no lo supieraaaaaa, que la confianza es principal, vital, protagonista y absolutamente necesaria. De igual maneraaaa, se hace saber a toda tía que no supiera este dato que vaya espabilando o se la van a comer con patataaaaas.

Armadura, espada, escudo y casco: En sentido figurado, claro, que luego uno se encuentra de todo... Esta arma de mujer está muy relacionada con la confianza mencionada anteriormente. Esto... a ver cómo lo digo claramente y que no suene brusco... FACILONAS NO GRACIAS. Tías que digan que sí al momento y, ala, al catre, no molan nada. Un poquito de suficiencia, dignidad y autoestima alto. Gracias una vez más.

Última arma de hoy: Las miradas. Dejo esta arma para el final porque me parece especialmente poderosa, sobre todo si se utiliza en conjunción con la de un maquillaje correctamente adecuado y unos ojos realzados. El juego de miradas es un juego complicado realmente, que requiere su entrenamiento y experiencia. Tiene que ser sutil pero por momentos descarado, que diga que estás ahí pero no cuando al tío en cuestión le dé la gana. Es dificilillo, la verdad. Pero cuando encuentras a una mujer que sabe jugarlo... pfff, has caído sí o sí. Y muy muy importante: tiene que ser secreto. Entre el tío y la tía, nada de terceras personas ni amiguitos haciendo coñas por detrás. Se trata de borrar todo rastro del mundo exterior mientras os miráis, no de trazar una línea y que vuestros amigos se dediquen a cruzar por medio.


Creo que no se me ocurre nada más por hoy. Fijo que otro día caerán más cosas. Por supuesto se aceptan sugerencias, recomendaciones y aclaraciones siempre que vengan de buen rollo y entiendan el carácter humorístico de esta entrada. Besos y demases desde London.

sábado, 11 de agosto de 2012

Afortunado

Señoras y señoreeeees, he pasado una de las peooores noches de mi vidaaaaaa. Y no hablo de esas ralladas mentales que no te dejan dormir, no, hablo de literalmente sobar mal. Me he despertado con un dolor de espalda lo bastante fuerte como para que no pudiera levantarme de la cama sin pronunciar un sonoro quejido en voz alta. A todo se unió, cuando llevaba solo 10 minutos despierto, un fuerte dolor que empezó a oprimirme el pecho. A estas altura  los dos me duran, la espalda me duele horrores con el más mínimoc movimiento salido de cuentas y el pecho me presiona hacia dentro constantemente sin dejarme respirar bien y doliéndome si cojo más aire de la cuenta. Y no tengo ni puñeteeeeeera idea de por qué.

Pero me siento afortunado, y eso sí sé por qué. Porque hoy ha sido un día de esos para pensar a pensar dónde está uno y valorarlo como se merece.

Día off, día libre, de esos que te levantas a las mil horas y dices, vamos a aprovecharlo. Aunque la primera idea era ver el museo de historia natural, he acabado en el museo imperial de la guerra, ¡y qué museo! Os dejo las fotos en fb: coches, tanques, misiles, aviones, cohetes, etc. Y otras más duras. Lo cierto es que algunas de las fotos son un poco chungas, y te paras a pensar en lo que significó aquella época cuando ves antiguos trajes raídos de judíos o una maqueta de Auschwitz; o cómo deberían pensar los nazis para justificar todo aquello cuando ves sus trajes en las vitrinas expuestos.
Había una réplica de un tren de esos que llevaban a judíos, había una cama donde ponían a los niños para matarlos y otras cosas por el estilo. Así que sí, tengo más dolores que un costalero, pero si no me sintiera afortunado sería gilipollas.

Al terminar el museo, unas cuantas fotos al parque de alrededor, incluyendo el parque tibetano de la paz, inaugurado por el Dalai Lama y de vuelta a la orilla del Támesis a disfrutar la tarde.

Se une mi primaco, cómo no, y el río es nuestro.
Y de nuevo no puedo evitar sentirme afortunado. Salir con una hamburguesa y encontrarte el Big Ben iluminado de frente con el anochecer inglés. ¿Qué mejor sitio para cenar? Además, con el tema de los juegos el Támesis parecía una fiesta: el London Eye iluminado, atracciones dignas de la mejor feria de ciudad española de tamaño medio, (sí señores, el ratón vacilón, si sabéis a lo que me refiero), muchíiiisima gente paseando, puentes iluminados, barcos en el río ofreciendo cenas y fiestas con la mejor música, un ambientazo increíble, la gente que se compra las botellas de vinito blanco o rosado y unas copas y se sienta al césped a beber y charlar... y en el centro nosotros. En el centro de todo esto, con todo Londres gritándonos al oído que seamos conscientes de la oportunidad que tenemos, del momento que estamos viviendo.

Hoy me duele tooodo el cuerpo, y bastante, pero sí, sé que soy muy afortunado.







Solo me queda una pequeña espinita, que me pierdo la lluvia de estrellas. Disfrutadla quienes podáis allí en España.


Besos londinenses

viernes, 10 de agosto de 2012

Desorden

He visto atletas día sí y día también, he charlado con algunos de ellos (como con las chicas de balonmano femenino. Hemos estado un rato hablando, que hoy han perdido de 1 con Montenegro y el sábado juegan por el bronce), he visto medallas, tengo una foto con la antorcha olímpica (y no, no es una imitación), he paseado por la orilla del Támesis disfrutando de un día de sol con mi primaco Aytami, me he tomado mis cafés y mis cervezas, he tenido tiempo de echar de menos a gente, de matarme a trabajar, de volver a matarme a trabajar, de perderme en una librería y no salir hasta comprar un libro, de ir de museos, de salir de borrachera sin muchas ganas y volver apoteósico perdido a casa junto al amanecer, de ir a una misa en la que regalaban café y pasteles mientras un grupo de rock daba un concierto, y de muchísimas cosas más.

No puedo poner ningún orden en este post porque hace días que quiero escribirlo contando las cosas que he hecho, pero he ido haciendo más y ahora no sé si soy capaz de acordarme de todas, fijo que muchas cosas se me quedan atrás. El otro día, por ejemplo, saliendo de fiesta con mi primo y su amiga Silvia acabamos intentando llevarnos a casa una señal de tráfico, pero el señor autobusero no nos dejó... snif snif...

Os dejo dos vídeos que grabamos dando una vuelta a orillas del Támesis. Pinchad aquí y aquí. Las fotos, como siempre, on facebook.

Creía que me saldría una entrada más larga, pero no da para más por hoy, será porque es tarde y llevo 9 horas currando. Menos mal que mañana es día libre. A ver si lo aprovecho.

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Bueno, no tiene nada que ver pero esto va aquí, porque es ahora cuando siento que quiero decirlo.

Ya puse hace unos días que una amiga me enseñó eso de que la vida a veces da vértigo, sobre todo cuando no sabes hacia dónde tirar o cómo hacerlo. Pero también me han enseñado que para qué vas a tirar desde la seguridad de tiros libres si puedes arriesgarte con los triples, para qué quedarte aquí si puedes ir hasta allí y para que saltar desde un pequeño peldaño si puedes hacerlo desde un avión.

Mención especial hoy para aquellas personas que fortalecen quien eres y se fortalece así la relación aunque estén lejos (como Cristina o Ceci), para aquellos que acaban defraudando aunque sea porque se cansan de esperar algo de los demás que los demás no pueden o no saben dar (como Ale), para aquellos cuya compañia no puede hacer otra cosa que mejorar el momento, sea cual sea, como mi primaco Aytami, esa gente que apenas acabas de conocer y sin embargo está ahí más que muchos (como Julia), y esas personas que no se nombran pero están (como tú, aunque es probable que ni sepas que me refiero a ti).

Besos londinenses

sábado, 4 de agosto de 2012

No todo el monte es orégano (o cómo cagarte en todos los muertos del trabajo): Crónica de una noche de mierda

Aviso ante notario: esta entrada ha sido escrita para desahogo personal del sujeto escritor en cuestión, razón por la que es un tocho más coñazo que escuchar la radio cuando Lady Gaga saca canción nueva. Que quien quiera leerla lo haga y si no, pues ale. Pues eso, una noche de puuuuuta mierda (niño, esa boca!). Tenía una mala hostia impresionante e iba a escribir el blog con ella de compañía, pero ahora estoy con la hiperactividad y en plan graciosillo, mira tú qué cosas.

Solo por poner un poco de contexto rápidamente os diré que venía yo antes de ayer de currar mis 12 buenas horas y cuando llegué a casa me escribo al wasap Ceci diciéndome que si tenía un rato para charlar con ella (ya sé que te dije que no estaba haciendo nada, pero en realidad estaba metiéndome en la cama reventadito jajaja. Sabes que te quiero muchísimo y que te voy a atender siempre, por eso no te dije nada xD).
Pues nada, que llego yo al trabajo hoy, con ganas aunque cansadillo y me dice el jefe: mira, que el tío que se queda toda la noche, cuando cerramos y nos vamos, y limpia todo no puede venir, ¿quieres hacer tú esas horas? <<¿horas extra? holaaaa? pues claro que quiero!!>> Pues nada, que le digo que sí, le pregunto si es algo muy pesado (para irme a casa a descansar o ponerme a trabajar ) y ante su respuesta negativa decido quedarme. Me lleva por el laberinto de pasillos ocultos a la vista de los alegres consumidores y me explica dónde se hacen las entregas de mercancía. Luego volvemos a la tienda y me dice: "la carne la pones aquí", señalándome un bestialidad de nevera llena en tres cuartos de su capacidad, "la que no quepa la pones aquí", señalándome una mini nevera que apenas me llega a la punta d... a la cintura... "y la verdura aquí, indicándome muy mamablemente una encimera del tamaño de la de cualquier cocina, como la de vuestra casa, vamos.

Total, yendo al asunto que nos ocupa. Son las 2 de la mañana, estoy solo ahí limpiando por una lado, por otro, y viene el pedido. Y me dice que no está donde se hacen las entregas, sino en otro sitio. Me bajo a donde me enseñaron, me dicen que allí no es y nadie tiene ni puta idea... así que me pongo como un loco a buscar por todos lados y a preguntar mientras el pobre hombre está esperándome.
Al final consigo encontrarlo, cargo todo lo que tiene y me vuelvo a la tienda a guardarlo.
Ahora es cuando viene la parte graciosa (si no se nota la ironía de la frase ya os digo yo que es en ese sentido): Me pongo cargar (yo solito, como un campeón) y en total son casi 500 kilos de carne (si, 500, no se me ha escapado ningún cero) y más de 60 cajas de verduras variadas. ¿Quiere alguien decirme dónde cojones meto eso en una nevera y media y una encimera? Para colmo me quedo sin batería, y cuando consigo ponerlo a cargar llamo a los jefes. Menos mal que me lo cogieron rápido y me ayudaron, que si no... no me cogen el puto teléfono y a mí que me da aaaaargo, no me quedan ni fuerzas, macho. ahh, una pequeña nota al margen: la tienda tiene teléfono fijo, podría haber llamado desde ahí, pero... ¿a ti te han enseñado cómo utilizarlo? porque a mí no...

Al final hice lo único que pude, llamar a Roberto (que tío más grande) que es mi supervisor, que vale su peso en oro, que es el que se encarga de hacer esa bestialidad de pedido y por tanto sabe mejor que nadie dónde guardarlo, que me cuida como nadie en la tienda, que vivo con él, y que, así como detalle final sin importancia, es mi cuñaillo jajajaja.
El tío se ha levantado, ha venido, lo ha organizado todo, y para las 7 y media teníamos terminado algo que se suponía que estaría listo a las 4. Yuhuuuuu

Dos pequeños apuntes finales: el primero que chapó por una pequeña personita que de casualidad me habló cuando ya pude cargar el teléfono y viendo la mala hostia que llevaba encima se ofreció a que habláramos y me despejara sin tener en cuenta las malas horas que eran ya en España.
 Y el segundo que, dado que estoy viviendo una experiencia única en un momento irrepetible, quiero quedarme con algo positivo de esta noche: lo primero que ya sé otra cosa más en la vida que no quiero repetir jajaja, y lo segundo el momento en que por fin averiguo dónde tengo que ir a recoger el pedido pero no sé llegar por el laberinto de pasillos para los trabajadores y me digo: a la mierda, cojo el trolley y me voy por medio del centro comercial.
Imaginad la escena cuando voy montado en el trolley (pinchad aquí si no sabéis lo que es), aprovechando las ruedas que tiene para usarlo de patinete, rodando por mitad del centro comercial más grande de europa completamente vacío de gente, a las 3 de la madrugada y con los seguratas flipando y lanzándome vítores al verme pasar.

Total, que estoy ya en casa, a ver si me duermo un poco y no me levanto muy tarde, que para un día libre que tengo quiero aprovecharlo.

Besos londinenses!!

Otra cosilla. Tengo más músculos que yendo de gimnasio y más cardenales que en una noche ultra loca de sexo.


jueves, 2 de agosto de 2012

La dificultad de aceptar que estás preparado, o que no lo estás, para aceptar a otra persona. Y tú dirás ¿hablas de enamorarse? Pfff, no me cuentes rollos... podría estar hablando de eso porque entra perfectamente en esa sentencia que acabo de soltar, pero también hablo desde que son las 2 de la mañana (las 3 para los que andáis por Españistán) y vuelvo a escribir solo porque me apetece y sin saberqué acabré contando.

Solo os diré, para ir haciéndonos todos una idea, que tengo puesto Dogma de fondo (sus la recomiendo muuuy encarecidamente), que hoy he tenido una conversación sobre conjuntos de ropa interior (que me gusta ese tema, maaaaccho) y que no me quito de la cabeza la escena del aeropuerto de Love Actually y todo lo que me trasmite.

Como me enseñó una amiga, y ella aprendió de otra persona que le es cercana, a veces la vida da VÉRTIGO, y vértigo con mayúsculas, y en solo dos semanas en Londres he aprendido varias cosas. He aprendido cosas que quiero, sobre todo he aprendido cosas que no quiero, y estoy aprendiendo a tener cada vez en máaaaaaas alta estima la palabra voluntad.

Por cierto, he visto o hablado con algunas atletas como: un chino o japonés con una medalla, un jugador del equipo ¿turco? de baloncesto, al representante de judo español, a un par de baloncesto españoles, a la corredora de 400 metros valla estadounidense (o algo así) y alguno más que me dejaré por ahí.

Y volviendo al tema del principio. ¿Es de sentido común dejarse llevar o evitar que te encuentren? Quien lo sepa que me lo diga