Solo por poner un poco de contexto rápidamente os diré que venía yo antes de ayer de currar mis 12 buenas horas y cuando llegué a casa me escribo al wasap Ceci diciéndome que si tenía un rato para charlar con ella (ya sé que te dije que no estaba haciendo nada, pero en realidad estaba metiéndome en la cama reventadito jajaja. Sabes que te quiero muchísimo y que te voy a atender siempre, por eso no te dije nada xD).
Pues nada, que llego yo al trabajo hoy, con ganas aunque cansadillo y me dice el jefe: mira, que el tío que se queda toda la noche, cuando cerramos y nos vamos, y limpia todo no puede venir, ¿quieres hacer tú esas horas? <<¿horas extra? holaaaa? pues claro que quiero!!>> Pues nada, que le digo que sí, le pregunto si es algo muy pesado (para irme a casa a descansar o ponerme a trabajar ) y ante su respuesta negativa decido quedarme. Me lleva por el laberinto de pasillos ocultos a la vista de los alegres consumidores y me explica dónde se hacen las entregas de mercancía. Luego volvemos a la tienda y me dice: "la carne la pones aquí", señalándome un bestialidad de nevera llena en tres cuartos de su capacidad, "la que no quepa la pones aquí", señalándome una mini nevera que apenas me llega a la punta d... a la cintura... "y la verdura aquí, indicándome muy mamablemente una encimera del tamaño de la de cualquier cocina, como la de vuestra casa, vamos.
Total, yendo al asunto que nos ocupa. Son las 2 de la mañana, estoy solo ahí limpiando por una lado, por otro, y viene el pedido. Y me dice que no está donde se hacen las entregas, sino en otro sitio. Me bajo a donde me enseñaron, me dicen que allí no es y nadie tiene ni puta idea... así que me pongo como un loco a buscar por todos lados y a preguntar mientras el pobre hombre está esperándome.
Al final consigo encontrarlo, cargo todo lo que tiene y me vuelvo a la tienda a guardarlo.
Ahora es cuando viene la parte graciosa (si no se nota la ironía de la frase ya os digo yo que es en ese sentido): Me pongo cargar (yo solito, como un campeón) y en total son casi 500 kilos de carne (si, 500, no se me ha escapado ningún cero) y más de 60 cajas de verduras variadas. ¿Quiere alguien decirme dónde cojones meto eso en una nevera y media y una encimera? Para colmo me quedo sin batería, y cuando consigo ponerlo a cargar llamo a los jefes.
Al final hice lo único que pude, llamar a Roberto (que tío más grande) que es mi supervisor, que vale su peso en oro, que es el que se encarga de hacer esa bestialidad de pedido y por tanto sabe mejor que nadie dónde guardarlo, que me cuida como nadie en la tienda, que vivo con él, y que, así como detalle final sin importancia, es mi cuñaillo jajajaja.
El tío se ha levantado, ha venido, lo ha organizado todo, y para las 7 y media teníamos terminado algo que se suponía que estaría listo a las 4. Yuhuuuuu
Dos pequeños apuntes finales: el primero que chapó por una pequeña personita que de casualidad me habló cuando ya pude cargar el teléfono y viendo la mala hostia que llevaba encima se ofreció a que habláramos y me despejara sin tener en cuenta las malas horas que eran ya en España.
Y el segundo que, dado que estoy viviendo una experiencia única en un momento irrepetible, quiero quedarme con algo positivo de esta noche: lo primero que ya sé otra cosa más en la vida que no quiero repetir jajaja, y lo segundo el momento en que por fin averiguo dónde tengo que ir a recoger el pedido pero no sé llegar por el laberinto de pasillos para los trabajadores y me digo: a la mierda, cojo el trolley y me voy por medio del centro comercial.
Imaginad la escena cuando voy montado en el trolley (pinchad aquí si no sabéis lo que es), aprovechando las ruedas que tiene para usarlo de patinete, rodando por mitad del centro comercial más grande de europa completamente vacío de gente, a las 3 de la madrugada y con los seguratas flipando y lanzándome vítores al verme pasar.
Total, que estoy ya en casa, a ver si me duermo un poco y no me levanto muy tarde, que para un día libre que tengo quiero aprovecharlo.
Besos londinenses!!
Otra cosilla. Tengo más músculos que yendo de gimnasio y más cardenales que en una noche ultra loca de sexo.
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