La melodía, la rima, la música, la llave que abre el camino a mil mundos, la forma de escribir, el vello erizado ante un poco de hielo, la razón para pecar, el propio pecado, un poco, mucho, todo, y a veces, nada. Ese cuadro, esa historia, ese libro, ese recuerdo, ese ojalá, esa ducha desnudos, esa primavera, esa imagen con la magia del movimiento, la propia magia, cada efecto y truco, el sol, las estrellas. El todavía no, los escudos, cada batalla perdida, cada guerra ganada, cada cuento contado, cada persona por conocer, cada lugar olvidado, cada país inventado, esa nota en mi partitura, ese sonido de violín, ese ruido imprevisible que rompe el silencio, ese silencio atronador que rompe las palabras, esa edición especial, ese bálsamo, ese callar por no decir, y ese decir más de lo que debería. Ese cobarde que se convierte en valiente, ese ahora sí ahora no que no sabe cuando lanzarse, esos ojos, ese lugar, ese momento, ese corazón, ese motivo que te hace decidir. Esa lejanía al estar a cuatro metros de distancia, esa cercanía hasta de la luna estando contigo. Ese vuelo raso, ese adjetivo, ese poeta que enamora al mundo entre versos, ese momento de soledad tan ansiado, esa canción lenta, esa conversación perfecta, ese algunas veces, ese otras veces, ese siempre que dices a voz en grito, esa prohibición que mueres por saltarte, esa habitación a veces llena y a veces vacía, ese verano que aún recuerdas, esa nieve que bañaba tu cuerpo en un frío invierno, esa lluvia que empapó lo que éramos. Ese día y aquel otro, y aquel otro también, un uno, un ciento, ninguno y miles a la vez, razón suficiente y apenas poca cordura, juez proclamada y jurado impaciente, el viaje, las ganas de salir y el miedo y las ansias de llegar, la mochila que solo lleva lo necesario, ese otoño dorado, el cofre del tesoro, el sentirse colmado, el mundo, cada centímetro de tierra bañado por mar, la emoción, la sorpresa de verte, la ley y el orden, una mina de diamantes, cada historia escrita y cada leyenda por contar, ese cristal roto, esa imagen en el espejo, ese sueño del que no quieres despertar, ese lugar al que siempre puedes regresar, ese avión que te mueres por tomar y ese desafío que aceptas sin pensar. Ese tatuaje que queda marcado a fuego, ese fuego que nunca se termina de extinguir, mi calendario, esa sensación de no necesitar nada más, cada corazón que se detiene, cada respiración pausada y el ansia de la emoción, las ganas de todo y las prisas de un ahora, el grito que no se puede evitar oír, quien sucede sí o sí, cada entrada y cada salida, cada esquina, recodo, e intersección, cada mirada atrás,cada momento hacia delante, todos los besos del mundo, una caricia a cámara lenta, ese momento exacto de dos labios al separarse, enlace y razón suficiente. Todo y nada, cada verdad absoluta, la emoción de lo relativo, cada depende, cada no se sabe. Cada pregunta para la que no buscas respuesta, cada pregunta para la que no puedes encontrar respuesta, cada pregunta para la que no existe respuesta, cada respuesta. Que querer se convierta en poder, no saber ni cómo ni cuándo ni por qué. Tú, todo lo eres tú.
Tú.
Tú. Solo tú y todo tú.
Seas quien seas, estés donde estés y te llames como te llames.
Tú y sin ti yo no
Tú y sin ti ya no
Tú, de Mecano: http://www.youtube.com/watch?v=AOrH6B-EU-U
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