martes, 4 de septiembre de 2012

Soy una persona bastante fría en ocasiones. Creo que tengo gran capacidad para quitar validez personal, siguiendo mi propia opinión, a las decisiones de los demás si lo considero adecuado. Y por lo general me siento lo bastante contento, tranquilo, y tal vez orgulloso, de los valores morales que me llevan a tomar mis decisiones, a actuar como lo hago. Por ello no me siento mal si soy frío, si por mucho que te entienda me niego a compartirlo.

El problema está cuando entra en el juego la ley. Cuando la mayor herramienta que ha existido jamás para defender lo que somos nos convierte en esclavos de ella misma, nos impide ser mejores personas, casi siempre encadenados a unas normas burocráticas que nos limitan el mejorar. Que esté apoyado por la ley no quiere decir que sea justo, actual, o esté bien planteado.
Es una vergüenza que nos sintamos mejores personas o que hacemos las cosas mejor por estar guiadas por la ley, y es una auténtica pena que la mayor parte de las veces ni nos demos cuenta.

¿Por qué este rollo? Porque esta noche me han tocado los cojones, porque esta noche me han hecho llorar. Porque el aborto selectivo puede jugar con las normas para matar vida bajo razones inadmisibles (y que conste que soy pro aborto, solo buscad información sobre el aborto selectivo en China e India). Por un momento me he quedado bloqueado. Qué fácil es ser inconsciente con respecto a la cantidad de cosas que están mal hechas. Tal vez no puedas hacer nada para cambiarlo, yo creo que tampoco puedo mucho en realidad, pero, por favor, si se puede, cuando estés en contra de algo que consideras injusto hazlo saber de manera clara. Gracias.

No hay comentarios:

Publicar un comentario