martes, 17 de julio de 2012

Surrealismo



Una noche que prometía económicamente interesante y se convierte en una noche floja que consigue salvarse a última hora.


Un cansancio físico nivel "estoy que me muero".


Un beso rápido de los que no se ven venir, te dan tiempo a esquivar, pero tampoco merece la pena.


Todo el mundo queriendo que te vayas de fiesta con ellos.


La luna llena arriba, mirando, vigilando, como quien te observa desde atrás sin que puedas hacer nada.


La segunda vez que Cristina vuelve a mi vida (al menos en palabras) en menos de dos semanas.


Y ya son demasiadas veces, me sobran dos.


Y de golpe, súbitamente, sin saber qué palabras pueden salir de la boca de nadie, una disculpa que llevo esperando tres años.


Una canción de Niños Mutantes.


Una noche de San Juan en el recuerdo.


Las ganas de hacer bomba de humo con complejo de ninja.




Tal vez debería aplicar la maravillosa costumbre de correr en los semáforos en verde al resto de mi vida.


No sé si las cosas saldrían mejor, pero al menos serían más divertidas.

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