lunes, 23 de julio de 2012

Dispuesto a entrar en ti, en lo que tanto tiene que ver contigo, en lo que representa cada segundo de tu camino.

Dispuesto a vivir en ti, en el mirar al cielo con tus ojos, en el andar cada día con tus pies.

Dispuesto a mostrarte a ti lo que me hace diferente, lo especial de sentarse conmigo a ver un amanecer.

Dispuesto a escuchar sonidos que no había oído nunca si no los has pronunciado tú primero, a ser escudo en tus batallas, a ser voz en tus gritos, a ser colchón para tu descanso, a ser abrigo para el frío de tus propios inviernos.

Solo queda que vengas, que des un paseo por aquí y digas: eh, que estoy aquí, que no te das cuenta.

Y sonreír.



Mientras tanto, sigue siendo muy difícil encontrar una conversación cuando te sientes solo, muy difícil dejar de sentirte así.

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