Me acuno entre una fina lluvia y me duermo entre el viento
que me susurra al oído las rimas de una ciudad nueva, fría y alentadora al
mismo tiempo. El vals de Amelie le pone banda sonora en el ordenador, y mis
ojos se cierran al ritmo.
Siempre rodeado de gente, y a veces, solo a veces, un poco solo.
Siempre con recuerdos en la mente, y a veces, muchas veces, creando otros nuevos.
Enganchado a un cuerpo desnudo, tanto por ausencia de ropa como por dejar las barreras fuera de la ecuación. La ausencia de ropa la marca mi imaginación, las barreras quitadas las marcan mis ganas de sentir.
Ya hay varias personas que me han llamado la atención por mis tweets subidos de tono, y no, no es que me haya dado ahora por eso (cosa que siempre ha estado ahí). Me ha dado ahora por decidir que si un cuerpo me parece bonito, que si una situación me parece apetecible, y que si hay cosas tan intensas que merece la pena remarcarlas, voy a hacerlo cómo y cuándo me apetezca.
Y que dos cuerpos se inunden, el uno del otro, solo porque sí.
Sus mando un hola qué tal desde London. Besos.
Siempre rodeado de gente, y a veces, solo a veces, un poco solo.
Siempre con recuerdos en la mente, y a veces, muchas veces, creando otros nuevos.
Enganchado a un cuerpo desnudo, tanto por ausencia de ropa como por dejar las barreras fuera de la ecuación. La ausencia de ropa la marca mi imaginación, las barreras quitadas las marcan mis ganas de sentir.
Ya hay varias personas que me han llamado la atención por mis tweets subidos de tono, y no, no es que me haya dado ahora por eso (cosa que siempre ha estado ahí). Me ha dado ahora por decidir que si un cuerpo me parece bonito, que si una situación me parece apetecible, y que si hay cosas tan intensas que merece la pena remarcarlas, voy a hacerlo cómo y cuándo me apetezca.
Y que dos cuerpos se inunden, el uno del otro, solo porque sí.
Sus mando un hola qué tal desde London. Besos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario