Save me.
Come and save me. Ven a salvar cada pedazo de mí, a recoger cada retazo del dibujo que marca quién soy. Ayúdame a delinearme de nuevo sin olvidar tras de nosotros las huellas de cada camino que recorrimos, como el carboncillo que crea una nueva imagen de lo que alguna vez fuimos sin importarle al dibujante los restos de mina que su obra deja tras de si, sin importar al poeta que esos últimos versos que creó no den lugar a la melodía más bella jamás leída, sin importar al músico esas notas que nunca es capaz de tocar con acierto, siendo conscientes todos nosotros de la grandeza de todo aquello que aún teniendo dentro no somos capaces de comprobar. Siendo conscientes de eso que llevamos, eso que muchas veces yo mismo no soy capaz de ver y tú haces florecer en mí con una sola mirada, con una sola palabra, con un simple gesto de tus manos, con el más mínimo latir de tu corazón.
Que formando parte de algo mucho más grande que yo mismo, nunca pierda la noción de la importancia de otros en mi vida, de la mía en la de otros, del sonido de una canción, del calor de unas caricias, de la magia de un concierto, de la intensidad de una historia, de lo gratificante de ir presto a escuchar lo que tengas que decirme siempre que quieras contar conmigo. Que nunca pierda la noción de que eres esa parte de mí que vive fuera de mí mismo, esa parte de mí a quien puedo decirle quién soy aún cuando ya lo sabes perfectamente, esa parte de mí a quién puedo decirle lo que todavía no soy, lo que todavía no sé, y sabrá decirme cómo encontrarme. Y que por siempre mirarte a los ojos me haga descubrir la inmensidad sin sentirme abrumado por ella.
Sois cuatro, las cuatro mujeres (qué cosas), y las cuatro imprescindibles. Os quiero. A mí manera, supongo.
miércoles, 31 de octubre de 2012
viernes, 26 de octubre de 2012
La isla de las flores
La isla de las flores es el corto que, sin duda, más veces he visto en mi vida. Los hay mejores seguramente, e incluso aquellos que manden un mejor mensaje, pero este tiene algo que me marca más y más cada vez que lo veo.
Es bastante antiguo, pero más viejo aún es el tema que trata. No puedo deciros más, tenéis que verlo.
Hoy os dejo pocas palabras pero mucho en lo que pensar.
Besos desde Oporto
domingo, 14 de octubre de 2012
Ya va siendo hora
Maacho, que llevo casi un mes sin escribir! Me he pirado a Oporto, un curso entero, a ver lo que se cuece por tierras lusas (acabo de ir a la omnipresente Wikipedia para asegurarme de que piso tierras lusas y resulta que Oporto no era parte de Lusitania pero prefiero poner este pedazo de tocho explicativo antes que quitar lo de las tierras lusas, que mola xD).
Primero llegar, buscar sitio, asentarte, ponerte al día con todo, vamos, un caos y un jaleo. Hasta que el otro día, sin nada que hacer en casa, me dio tiempo a aburrirme y me dije "joder, si tienes tiempo para aburrirte es que ya estás más que asentado, así que a escribir al blog". Y dicho lo dicho, os cuento:
Oporto es una ciudad muuuuuy bonita, pequeña, tranquila, y agradable. Es una Granada (mismo tamaño, mismo metro de mierda, mismo rollo alternativo) pero mucho más tranquila, e infinitamente más llena de cuestas. Cuando llegué no me gustó absolutamente nada y no la veía ni la mitad de bonita de lo que me habían dicho, pero resultó ser el estrés de tener que: encontrar piso y compañeros, pillar un número de teléfono portugués, una cuenta en un banco portugués para administrarte el dinero, una tarjeta de metro, un número de identidad portugués por si las moscas, encontrar la facultad, hablar con coordinadores (tanto portugueses como españoles), integrarte en la rutina de la facultad, hacerte un horario, informar a España de tu llegada, que se enteren en España de que has llegado (que parece una gilipollez y se puede convertir en una odisea) y mil cosas más. Total, que me he podido gastar unos 800 euros en dos semanas y dos días que llevo aquí.
El piso: He conseguido un piso que no está mal (pero podía ser más baratito) y que tiene internet incluído en el precio (aunque es una mierda...). Vivo con dos chicas que vienen también de Granada, y que son quienes encontraron el piso, las cosas como son. Con una de ellas tengo amiwitas en común en Granada. Están un poco locas, la verdad, pero por ahora parece que he acertado, tienen pinta de buena gente xD
La fiesta: Es continua, constante y a todas horas (valga la rebuznancia), y la bebida es barata. Aunque parece ser que no hay ron por ningún lado, por lo que el 80% de los españoles lo pasan fatal jajaja.
El idioma: Mira que el portugués nunca me llamó la atención y ni le veía esa entonación sensual que la gente suele decir que tiene, pero mira que cosas, que resulta ser un idioma muy bonito, sí que es muy sensual, y, por suerte, es muuuy fácil de entender. Ahora solo me queda aprender a hablarlo.
La comida: Tremendamente barata, comes y bebes por 5 euros, y el comedor universitario vale 2.35, vamos, un pasote.
La gente: No sé si será cosa de Portugal o es solo la zona de Oporto, pero la gente es tremeeeeeeeendamente amable, amables hasta decir basta. Si no saben la respuesta a lo que les preguntas empiezan a parar gente y a preguntar a todo el mundo, y si tienen que acompañarte hasta el sitio que buscar pues lo hacen. A veces te entran ganas de decirles "gracias, pero busco una dirección, no amigos" xDD jajajaja.
Y no sé, en general voy bien. Ahora que estoy instalado en condiciones pues iré contando más cosas por el blog y tal y tal. Besos portugueses para todos!!!
Aaahh, por cierto, las portuguesas parecen haberse actualizado y ya no se ven mostachones jajaa, aunque son más feas que un pie (pero algo es algo). Byeee
Postdata!!! He creado otro blog, para ir contando cosas de Oporto en clave de humor. Os lo dejo y espero que le echéis un vistazo!!!! http://eraseunavezenoporto.blogspot.com
Primero llegar, buscar sitio, asentarte, ponerte al día con todo, vamos, un caos y un jaleo. Hasta que el otro día, sin nada que hacer en casa, me dio tiempo a aburrirme y me dije "joder, si tienes tiempo para aburrirte es que ya estás más que asentado, así que a escribir al blog". Y dicho lo dicho, os cuento:
Oporto es una ciudad muuuuuy bonita, pequeña, tranquila, y agradable. Es una Granada (mismo tamaño, mismo metro de mierda, mismo rollo alternativo) pero mucho más tranquila, e infinitamente más llena de cuestas. Cuando llegué no me gustó absolutamente nada y no la veía ni la mitad de bonita de lo que me habían dicho, pero resultó ser el estrés de tener que: encontrar piso y compañeros, pillar un número de teléfono portugués, una cuenta en un banco portugués para administrarte el dinero, una tarjeta de metro, un número de identidad portugués por si las moscas, encontrar la facultad, hablar con coordinadores (tanto portugueses como españoles), integrarte en la rutina de la facultad, hacerte un horario, informar a España de tu llegada, que se enteren en España de que has llegado (que parece una gilipollez y se puede convertir en una odisea) y mil cosas más. Total, que me he podido gastar unos 800 euros en dos semanas y dos días que llevo aquí.
El piso: He conseguido un piso que no está mal (pero podía ser más baratito) y que tiene internet incluído en el precio (aunque es una mierda...). Vivo con dos chicas que vienen también de Granada, y que son quienes encontraron el piso, las cosas como son. Con una de ellas tengo amiwitas en común en Granada. Están un poco locas, la verdad, pero por ahora parece que he acertado, tienen pinta de buena gente xD
La fiesta: Es continua, constante y a todas horas (valga la rebuznancia), y la bebida es barata. Aunque parece ser que no hay ron por ningún lado, por lo que el 80% de los españoles lo pasan fatal jajaja.
El idioma: Mira que el portugués nunca me llamó la atención y ni le veía esa entonación sensual que la gente suele decir que tiene, pero mira que cosas, que resulta ser un idioma muy bonito, sí que es muy sensual, y, por suerte, es muuuy fácil de entender. Ahora solo me queda aprender a hablarlo.
La comida: Tremendamente barata, comes y bebes por 5 euros, y el comedor universitario vale 2.35, vamos, un pasote.
La gente: No sé si será cosa de Portugal o es solo la zona de Oporto, pero la gente es tremeeeeeeeendamente amable, amables hasta decir basta. Si no saben la respuesta a lo que les preguntas empiezan a parar gente y a preguntar a todo el mundo, y si tienen que acompañarte hasta el sitio que buscar pues lo hacen. A veces te entran ganas de decirles "gracias, pero busco una dirección, no amigos" xDD jajajaja.
Y no sé, en general voy bien. Ahora que estoy instalado en condiciones pues iré contando más cosas por el blog y tal y tal. Besos portugueses para todos!!!
Aaahh, por cierto, las portuguesas parecen haberse actualizado y ya no se ven mostachones jajaa, aunque son más feas que un pie (pero algo es algo). Byeee
Postdata!!! He creado otro blog, para ir contando cosas de Oporto en clave de humor. Os lo dejo y espero que le echéis un vistazo!!!! http://eraseunavezenoporto.blogspot.com
domingo, 23 de septiembre de 2012
Me marcho
Llevo unos días retrasando el escribir a ver si se me ocurre alguna cosa chula que escribir, pero con todo lo que supone largarte a otro país no se me ocurre nada y a este paso me iba y no escribía nada. El martes marcho para Madrid, y el miércoles temprano para Oporto. Tengo la habitación llena de cosas, aún no sé lo que voy a llevarme y lo que no, y me dejo mucha gente atrás.
No queda nada mío en Granada ya. Después de tantos años, más de los que debería y menos de los que quisiera, he dejado la habitación despejada por completo. Se queda allí mi grupo de colegas y otra gente a la que tengo mucho cariño, casi todos relacionados con el Play (maaaacho, cómo voy a echar de menos ese bar).
Y bueno, yo que sé, tengo muchas cosas por decir pero estoy completamente en blanco. Se suponía que debería sentirme de muchas formas y no me siento de ninguna. Que agobio, juer xD.
Pues eso, empieza la nueva etapa. A ver qué tal se porta Portugal. Besos y demases.
No queda nada mío en Granada ya. Después de tantos años, más de los que debería y menos de los que quisiera, he dejado la habitación despejada por completo. Se queda allí mi grupo de colegas y otra gente a la que tengo mucho cariño, casi todos relacionados con el Play (maaaacho, cómo voy a echar de menos ese bar).
Y bueno, yo que sé, tengo muchas cosas por decir pero estoy completamente en blanco. Se suponía que debería sentirme de muchas formas y no me siento de ninguna. Que agobio, juer xD.
Pues eso, empieza la nueva etapa. A ver qué tal se porta Portugal. Besos y demases.
jueves, 13 de septiembre de 2012
Noche sinfónica
La música pone unos tristes guantes,
un velo por el rostro casi transparente,
o a veces, cuando la melodía es cálida,
se enreda en la cintura penosamente como una forma de hierro.
Acaso busca la forma de poner el corazón en la lengua,
de dar al sueño cierto sabor azul,
de modelar una mano que exactamente abarque el talle
y si es preciso nos seccione como tenues lombrices.
Las cabezas caerían sobre el césped vibrante,
donde la lengua se detiene en un dulce sabor a violines,
donde el cedro aromático canta
como perpetuos cabellos.
Los pechos por tierra tienen forma de arpa,
pero cuán mudamente ocultan su beso,
ese arpegio de agua que hacen unos labios
cuando se acercan a la corriente mientras cantan las liras.
Ese transcurrir íntimo,
la brevísima escala de las manos al rodar:
qué gravedad la suya cuando, partidas ya las muñecas,
dejan perderse su sangre como una nota tibia.
Entonces por los cuellos dulces melodías aún circulan,
hay un clamor de violas y estrellas
y una luna sin punta, roto el arco,
envía mudamente sus luces sin madera.
Qué tristeza un cuerpo deshecho de noche, qué silencio,
qué remoto gemir de inoíbles tañidos,
qué fuga de flautas blancas como el hueso
cuando la luna redonda se aleja sin oído.
Un impresionante poema de Vicente Aleixandre que sobrecoge. Dedicado especialmente a una pequeña personilla que, solo por la influencia que ha tenido, ha conseguido volver a despertar en mí ese interés perdido por leer poesía.
un velo por el rostro casi transparente,
o a veces, cuando la melodía es cálida,
se enreda en la cintura penosamente como una forma de hierro.
Acaso busca la forma de poner el corazón en la lengua,
de dar al sueño cierto sabor azul,
de modelar una mano que exactamente abarque el talle
y si es preciso nos seccione como tenues lombrices.
Las cabezas caerían sobre el césped vibrante,
donde la lengua se detiene en un dulce sabor a violines,
donde el cedro aromático canta
como perpetuos cabellos.
Los pechos por tierra tienen forma de arpa,
pero cuán mudamente ocultan su beso,
ese arpegio de agua que hacen unos labios
cuando se acercan a la corriente mientras cantan las liras.
Ese transcurrir íntimo,
la brevísima escala de las manos al rodar:
qué gravedad la suya cuando, partidas ya las muñecas,
dejan perderse su sangre como una nota tibia.
Entonces por los cuellos dulces melodías aún circulan,
hay un clamor de violas y estrellas
y una luna sin punta, roto el arco,
envía mudamente sus luces sin madera.
Qué tristeza un cuerpo deshecho de noche, qué silencio,
qué remoto gemir de inoíbles tañidos,
qué fuga de flautas blancas como el hueso
cuando la luna redonda se aleja sin oído.
Un impresionante poema de Vicente Aleixandre que sobrecoge. Dedicado especialmente a una pequeña personilla que, solo por la influencia que ha tenido, ha conseguido volver a despertar en mí ese interés perdido por leer poesía.
viernes, 7 de septiembre de 2012
Apenas
Apenas una luz insinuante se cuela por la ventana. Insinuante pero lo bastante potente para marcar los contornos de la habitación y dibujar una imagen. Dibujar una imagen tanto de su cuerpo como de sus pensamientos.
Se acomoda en el sofá y se le hace pequeño, agobiante, como una carretera estrecha que apenas permite el paso del tiempo, o era el paso del coche, no lo recuerdo bien; como ese jersey un par de tallas más pequeñas que la tuya que genera toda esa ansiedad cuando quieres quitártelo y no te ves capaz. Y hace calor. Pero no ese calor fruto de una temperatura desproporcionada, ni el calor resultante de unos labios que al rozarse lentamente por tu cuello dejan, con el simple gesto de un suspiro, esa marca indeleble de una fugaz visita. Es el peor calor de todos, el calor de saberte en el lugar equivocado en el momento equivocado, el calor que, como pasiones, emerge de dentro creando instantes que parecen alargarse durante años.
Apenas viste un pantalón corto y aún está pensando si quitárselo. Con una pierna estirada y la otra ligeramente flexionada, girado sobre un lado, los brazos hacia arriba y dejados caer por encima de la cabeza, y los pensamientos a miles de kilómetros de aquí y en miles de lugares a la vez.
Apenas la presión hace martillear su cabeza como tan solo el más hábil herrero sabría hacer, los segundos se vuelven eternidades. Se ve perdido en un cuerpo de mujer que no le pertenece, impregnado del aroma de un cabello aún mojado que no dejará marca sobre su almohada ni permitirá al día siguiente rastro alguno de una, quizás, visita prohibida e improvisada. Se ve perdido en unas manos que no violarán la promesa autoimpuesta de acariciar un rostro que no es el suyo.
Apenas reconoce las vías que siempre recorre, se da cuenta de que llevan a lugares completamente diferentes, a calles estrechas de corazones frágiles, de arterias que marcan recorridos equivocados, de ríos que desembocan en el mismo sitio donde siempre lo hicieron pero llevando un agua completamente diferente. Está donde siempre, pero siente que no es donde debería estar ahora.
Apenas se ve capaz de callejear el camino marcado, y cada recodo que gira le muestra un nuevo paisaje y su objetivo cada más lejano, como ese agua que para escaparse entre los dedos primero los recorre con pasión y deja el rastro de una mano mojada; siempre mostrando hasta donde se debe llegar y al mismo tiempo siempre impidiendo que complete su viaje.
Pero sobre todo se ve perdido en sí mismo, en mirar hacia él y encontrar que no es quien podría ser, que no es capaz de dar todo lo que su interior alberga, y que recoge a pedazos rotos la idea de que tal vez sea mejor no entregarse pues no es justo dar a nadie solo una sombra de todo lo que un corazón con ganas de latir puede aportar.
Se acomoda en el sofá y se le hace pequeño, agobiante, como una carretera estrecha que apenas permite el paso del tiempo, o era el paso del coche, no lo recuerdo bien; como ese jersey un par de tallas más pequeñas que la tuya que genera toda esa ansiedad cuando quieres quitártelo y no te ves capaz. Y hace calor. Pero no ese calor fruto de una temperatura desproporcionada, ni el calor resultante de unos labios que al rozarse lentamente por tu cuello dejan, con el simple gesto de un suspiro, esa marca indeleble de una fugaz visita. Es el peor calor de todos, el calor de saberte en el lugar equivocado en el momento equivocado, el calor que, como pasiones, emerge de dentro creando instantes que parecen alargarse durante años.
Apenas viste un pantalón corto y aún está pensando si quitárselo. Con una pierna estirada y la otra ligeramente flexionada, girado sobre un lado, los brazos hacia arriba y dejados caer por encima de la cabeza, y los pensamientos a miles de kilómetros de aquí y en miles de lugares a la vez.
Apenas la presión hace martillear su cabeza como tan solo el más hábil herrero sabría hacer, los segundos se vuelven eternidades. Se ve perdido en un cuerpo de mujer que no le pertenece, impregnado del aroma de un cabello aún mojado que no dejará marca sobre su almohada ni permitirá al día siguiente rastro alguno de una, quizás, visita prohibida e improvisada. Se ve perdido en unas manos que no violarán la promesa autoimpuesta de acariciar un rostro que no es el suyo.
Apenas reconoce las vías que siempre recorre, se da cuenta de que llevan a lugares completamente diferentes, a calles estrechas de corazones frágiles, de arterias que marcan recorridos equivocados, de ríos que desembocan en el mismo sitio donde siempre lo hicieron pero llevando un agua completamente diferente. Está donde siempre, pero siente que no es donde debería estar ahora.
Apenas se ve capaz de callejear el camino marcado, y cada recodo que gira le muestra un nuevo paisaje y su objetivo cada más lejano, como ese agua que para escaparse entre los dedos primero los recorre con pasión y deja el rastro de una mano mojada; siempre mostrando hasta donde se debe llegar y al mismo tiempo siempre impidiendo que complete su viaje.
Pero sobre todo se ve perdido en sí mismo, en mirar hacia él y encontrar que no es quien podría ser, que no es capaz de dar todo lo que su interior alberga, y que recoge a pedazos rotos la idea de que tal vez sea mejor no entregarse pues no es justo dar a nadie solo una sombra de todo lo que un corazón con ganas de latir puede aportar.
martes, 4 de septiembre de 2012
Soy una persona bastante fría en ocasiones. Creo que tengo gran capacidad para quitar validez personal, siguiendo mi propia opinión, a las decisiones de los demás si lo considero adecuado. Y por lo general me siento lo bastante contento, tranquilo, y tal vez orgulloso, de los valores morales que me llevan a tomar mis decisiones, a actuar como lo hago. Por ello no me siento mal si soy frío, si por mucho que te entienda me niego a compartirlo.
El problema está cuando entra en el juego la ley. Cuando la mayor herramienta que ha existido jamás para defender lo que somos nos convierte en esclavos de ella misma, nos impide ser mejores personas, casi siempre encadenados a unas normas burocráticas que nos limitan el mejorar. Que esté apoyado por la ley no quiere decir que sea justo, actual, o esté bien planteado.
Es una vergüenza que nos sintamos mejores personas o que hacemos las cosas mejor por estar guiadas por la ley, y es una auténtica pena que la mayor parte de las veces ni nos demos cuenta.
¿Por qué este rollo? Porque esta noche me han tocado los cojones, porque esta noche me han hecho llorar. Porque el aborto selectivo puede jugar con las normas para matar vida bajo razones inadmisibles (y que conste que soy pro aborto, solo buscad información sobre el aborto selectivo en China e India). Por un momento me he quedado bloqueado. Qué fácil es ser inconsciente con respecto a la cantidad de cosas que están mal hechas. Tal vez no puedas hacer nada para cambiarlo, yo creo que tampoco puedo mucho en realidad, pero, por favor, si se puede, cuando estés en contra de algo que consideras injusto hazlo saber de manera clara. Gracias.
El problema está cuando entra en el juego la ley. Cuando la mayor herramienta que ha existido jamás para defender lo que somos nos convierte en esclavos de ella misma, nos impide ser mejores personas, casi siempre encadenados a unas normas burocráticas que nos limitan el mejorar. Que esté apoyado por la ley no quiere decir que sea justo, actual, o esté bien planteado.
Es una vergüenza que nos sintamos mejores personas o que hacemos las cosas mejor por estar guiadas por la ley, y es una auténtica pena que la mayor parte de las veces ni nos demos cuenta.
¿Por qué este rollo? Porque esta noche me han tocado los cojones, porque esta noche me han hecho llorar. Porque el aborto selectivo puede jugar con las normas para matar vida bajo razones inadmisibles (y que conste que soy pro aborto, solo buscad información sobre el aborto selectivo en China e India). Por un momento me he quedado bloqueado. Qué fácil es ser inconsciente con respecto a la cantidad de cosas que están mal hechas. Tal vez no puedas hacer nada para cambiarlo, yo creo que tampoco puedo mucho en realidad, pero, por favor, si se puede, cuando estés en contra de algo que consideras injusto hazlo saber de manera clara. Gracias.
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